lunes, 7 de enero de 2008

Los biocombustibles, en tela de juicio


Interesante artículo leído en El Mundo sobre el grado de contaminación de muchos biocombustibles:

El estudio compara 26 biocombustibles con la gasolina, el gasoil y el gas natural, combustibles fósiles que se verían sustituidos por aquellos. Los criterios para determinar la calidad medioambiental de un biocombustible son dos. Por un lado, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que emite su quema en comparación con los otros combustibles. Por otro lado, el impacto medioambiental causado por el cultivo que sirve para su obtención -incluida la destrucción de la vegetación preexistente-, así como el generado por la producción industrial del combustible.

Los resultados de la investigación no alientan la sustitución de los combustibles fósiles por estos nuevos productos. Aunque en 21 de los 26 casos las emisiones de gases de efecto invernadero son menores que las del gas natural y los derivados del petróleo, el impacto medioambiental suele ser mayor. Así sucede en 12 casos. En algunos casos, como los obtenidos de la patata y el centeno, el impacto ecológico es cinco veces mayor que el derivado de la extracción y explotación de los combustibles fósiles.

Pero lo peor es que precisamente los biocombustibles más usuales, como el biodiésel obtenido de la soja y el etanol del maíz, forman parte de ese grupo de elevado impacto medioambiental. Otros biocombustibles comunes, como el diésel del aceite de palma o, sobre todo, el etanol procedente de la remolacha o de la caña de azúcar, resultan bastante aceptables desde la perspectiva de las emisiones de gases de efecto invernadero; pero siguen teniendo un impacto medioambiental superior a los fósiles.

Los biocombustibles más ecológicos, tanto desde una como otra perspectiva, son los obtenidos de las basuras, del reciclaje de otros combustibles, y de la madera -metanol y etanol-; así como los combustibles 'tradicionales' como la madera o el estiércol.


Si a esta noticia le sumamos el efecto negativo en las comunidades indígenas de México y Centroamérica, tan dependientes de las tortas de maíz en su dieta diaria, debido a la subida de los precios de este cereal motivado por la especulación de su uso como biocombustible, tal vez deberíamos replantear lo que es ecológico y lo que no es.

No estoy predicando con esto la vuelta a los combustibles fósiles, sino sencillamente que no nos dejemos engañar por las "bondades" de algunos biocombustibles. No es de extrañar que algunos ecologistas (de los que no quieren renunciar al nivel de desarrollo que hemos alcanzado gracias al consumo de energía) esten reabriendo el debate de la Energía Nuclear.