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sábado, 15 de septiembre de 2007

¿Es China comunista?

El martes pasado comí con mi amigo Diego y entre distintos temas hablamos de mis impresiones de China. Como ya os comenté en mi primer post siento por China una mezcla de admiración y rechazo. El rechazo viene provocado por ser testigo de cómo en este país, que se llama comunista, las desigualdades sociales son más grandes que en ningún otro país que conozco (y conozco varios).
Se supone que el principal objetivo del comunismo es el establecimiento de una sociedad sin clases y, si alguna vez ocurrió así en los comienzos de la RPCh, ahora hay más clasismo que en Europa. Por un lado están los miembros del partido (un 4% de la población aproximadamente), la clase dirigente con acceso al poder y a la riqueza, y por otro los que no. Por un lado los habitantes de las grandes ciudades, con acceso a los recursos que éstas les pueda dar, y por otro los desheredados habitantes de las zona rurales.

Se trata de un país que carece de Seguridad Social como la entendemos en Europa, donde la gente mayor está desprotegida y sin apoyos sociales por parte del estado. Es un país muy rico, no nos engañemos, y cada vez más, pero con los recursos mal repartidos. Mandan cohetes al espacio, pero hay millones que se mueren de hambre. Disponen de mejor tecnología en muchos aspectos que España, pero no tienen un sistema de salud nacional y la gente debe pagarse el médico (aunque no las medicinas, por lo que tengo entendido) y hay gente que fallece de enfermedades harto tiempo erradicadas de nuestros países. Ni siquiera la educación es gratuita, y en las zonas rurales es muy difícil tener acceso hasta a la educación más elemental, y sin embargo tiene alguna de las mejores universidades del mundo (un MBA en Shanghai tiene más prestigio que en alguna de nuestras mejores escuelas de negocio nacionales)

Soy de los que piensan que el nivel de desarrollo o de progreso de un país se mide por el nivel de vida del último de sus habitantes. Puede que los nuevos rascacielos que se están construyendo en Madrid parezcan juguetes (y lo parecen en verdad) comparado con los de las grandes ciudades chinas (y no hablo solo de Shanghai, Beijing o Hong Kong), pero al menos en Europa uno no se encuentra a ancianos esperando a que termines de beber tu botellín de agua para recoger el envase antes de que lo tires (en China uno se encuentra las papeleras vacías pues en cuanto echas algo ya hay gente que lo recoge para reciclarlo y ganar algo de dinero)

¿Es eso comunismo? No es que tuviera una visión idealizada o romántica del comunismo o del socialismo, pero es que si nos atenemos a la definición teórica China tiene de comunista lo que yo de cupletista (perdón por el pareado). Y lo que más me preocupa es que parece que las cosas van de mal en peor. Las diferencias sociales son cada vez más grandes: los ricos cada vez más ricos (ya os dije que había más ricos que habitantes tiene España) y los pobres cada vez más pobres, pues la brecha tecnológica hace que los pobres tengan menos accesos a los recursos de su país.

No conozco Cuba, ni pretendo idealizar el régimen de los Castro, pero al menos parece que toda la gente tiene acceso a la sanidad, la educación y aunque no haya gran variedad de alimentos no parece que la gente se muera de hambre, pero en China no es así. Como dice Martín Varsavsky en su blog (gracias Diego por señalármelo) en China han pasado a un “capitalismo insensible mucho más extremo que el norteamericano

Espero que las cosas cambien en China y que a medida que sigan creciendo económicamente haya más gente que salga de la pobreza y tenga acceso a la riqueza de su país (de la ausencia de libertad ya hablaremos otro día) En el periódico leímos que iban a extender la seguridad social para el 2011 a las principales ciudades. De nuevo dejan a las empobrecidas zonas rurales atrás, pero es un comienzo.

UPDATE
Os recomiendo este artículo del Der Spiegel (en inglés) para que veáis que no soy demasiado negativo en mis apreciaciones. "Each year, millions of people in China alone leave the countryside in order to serve the country's industry. They live in cramped quarters, share beds with one or two other workers and make do with wages as low as a few cents an hour.[...] governments are now excluding millions of their fellow citizens from growing prosperity"

jueves, 6 de septiembre de 2007

China: ¿mercado o factoría? (2ª parte)

Mi amiga Patri, que es Trade Marketing Manager en una importante empresa de electrodomésticos, me ha hecho una serie de comentarios muy oportunos a mi post China: ¿mercado o factoría? que me gustaría transmitiros (Gracias Patri!!).

Por un lado me recuerda, y con razón, que “lo de que China es la fábrica del mundo, es un hecho al menos desde finales de los 90.”. Por otro lado me señala que “en el sector de electrodomésticos todas las marcas, incluidas las que citas como top, llevamos ya muchos años produciendo en China, bien con fábricas propias o a través de proveedores.”, lo que reafirma mi comentario de que debemos considerar a China más como factoría que como mercado, y que China está ahí no para comprar, si no para vender, como indica el gran déficit comercial que tenemos con ellos. Parte del mensaje que quería transmitir en mi anterior post es que a estas alturas parece mentira que determinadas empresas o medios se refieran todavía a China como un mercado potencial de 1.300 millones de consumidores y no como la gran factoría que es. En esto Patri y yo estamos de acuerdo.

Donde parece que no nos ponemos tan de acuerdo es en la introducción de marcas chinas en nuestro mercado, concretamente electrodomésticos. Yo defiendo que no dentro de mucho compraremos electrodomésticos de marcas chinas, a pesar de una posible resistencia negativa inicial por parte de los consumidores europeos, pues esa apreciación inicial que podemos tener de que son de baja calidad irá desapareciendo con el tiempo. En mi opinión, si un lavavajillas Miele/Bosch/Zanussi/etc de 700€ está en cualquier caso fabricado en China, y no en Alemania, y la misma fábrica china me vende otro con las mismas prestaciones y diseño y fabricado con componentes similares o de igual calidad por 350€, aunque se llame "chinchun", pues habrá gente que compre "chinchun" aunque otros sigan aferrados a la marca europea, al asociarla a más calidad.

Lo mismo pasaba con la electrónica de consumo, que antes era solo japonesa o coreana y ahora han entrado los chinos. No olvidemos que Lenovo (Legend), empresa china, compró IBM, y estamos hablando de PCs que ya se ven en muchas empresas y administraciones públicas con su nuevo nombre. Creo que con los coches ocurrirá lo mismo, dentro de un segmento de mercado concreto, claro está, porque la resistencia inicial del mercado ya la vencieron los japoneses inicialmente (y este año por primera vez Toyota ha vendido más coches en el mundo que GM) y los coreanos después. Primero entrará Tata, y aunque les cueste 10 años, dentro de poco compraremos coches chinos.

Patri argumenta que “los electrodomésticos de marcas 'chinas' ya están dentro de nuestro mercado pero incluso si su nivel de calidad fuera el mismo que el de Miele, Siemens, etc, que no lo es, ahí está el poder de la marca y su imagen para que el consumidor se decante por ella. Por otro lado todos los que producimos en China lo hacemos con diseños, estándares de calidad y patentes creados y desarrollados aquí y en el caso de productos especiales, en fábricas propias con lo que no es tan fácil conseguir productos idénticos.

He de admitir que el comentario de Patri tiene más peso profesional que el mío, pues conoce el sector a la perfección, es profesional del Marketing y lleva analizando a China desde hace tiempo. Lo mío no deja de ser una percepción, pero si analizamos la evolución de China en otros industrias, veremos que los estándares de calidad se reproducen (a fin de cuentas ellos fabrican también las marcas de calidad, ¿no?), las patentes se rompen o se reinventan (además China ha conseguido escalar puestos en el ranking mundial y situarse a la cabeza de los países con mayor número de patentes registradas), los diseños se imitan (ya lo ha dicho recientemente Anssi Vanjoki - Nokia's Executive VP “If there is something good in the world then we copy with Pride”) y las marcas se crean, es cuestión de marketing, que como este señala este interesante informe de McKinsey (es necesario registrarse para verlo, pero el registro es gratuito, por lo que os lo recomiendo) es lo que les falta principalmente a China, pero en ello están.

Haier es una marca China, cuyo rango de productos varían desde frigoríficos, aires acondicionados, lavadoras, televisiones, móviles, home cinemas, ordenadores, calentadores de agua a DVDs. Esta marca tiene ya el 10% del mercado USA de frigoríficos y la puedes encontrar en MediaMarkt comercializando Aires Acondicionados propios. Como os digo es cuestión de tiempo, ¿vosotros que opináis?

Más información sobre el poder de las marcas:
http://www.interbrand.com/

lunes, 3 de septiembre de 2007

China: ¿mercado o factoría?

Si bien es cierto que en China hay más personas ricas que habitantes tiene España, cuesta creer la falta de visión de muchos medios que se refieren a China exclusivamente como un mercado (aquí la oportunidad) y no como una gran fábrica (y aquí la amenaza) en la que en breve se acabarán fabricando todos los productos que consumimos, desde la ropa y zapatos, pasando por la electrónica de consumo, hasta llegar a la alimentación, no dentro de mucho. Como muestra echad un vistazo a la reciente noticia sobre la exportación de jamón a China.

España tiene un grave déficit comercial con China (como con la mayoría de los países, pero eso es otro tema), que ha llegado en el 2006 a 21.631 millones de euros (fuente INE), y sigue creciendo. ¿Todavía hay quien piense que es un mercado y no una fábrica de 1.300 millones de personas? Echa un vistazo a tu alrededor y mira las etiquetas de tu ropa, de tus botas de montaña, de tu forro polar, tu North Face, tus Nike o tus Adidas de 200 euros. ¿Dónde crees que se ha ensamblado tu ordenador?, ¿quién ha fabricado tu teléfono, independientemente de la marca que lleve?, ¿y el router, y tu mp3, cámara de fotos, vídeo, el DVD de casa y el GPS que acabas de poner en el coche? ¿Con qué juguetes juegan tus hijos? Y tu o tu empresa, ¿qué les habéis vendido a este gran mercado potencial de 1.300 millones de personas?


No pretendo ser fatalista, solamente evidencio un hecho, China está ahí, y no para comprar, si no para vender.


Por supuesto que dentro de las reglas del comercio internacional seguro que tu empresa puede encontrar su nicho de mercado y vender algo a China antes de que te rompan la patente y empiecen ellos a fabricar tu producto. O igual tienes un producto de alto valor añadido o una marca de referencia (no os podéis imaginar la pasión que tienen los chinos pudientes por la marcas occidentales, mientras que los españoles llenan sus maletas en sus viajes a China de falsificaciones), como Lladró, y puedes abrir una tienda en Shanghai. O eres Zara o Mango, o vendes vino de Rioja o Cava. El resto de las industrias lo tienen complicado para entrar en China, y no nos extrañe que dentro de poco compremos electrodomésticos de gama alta de fabricación china (lo siento por Bosch, Miele, etc, ya podéis ir poniéndoos las pilas) y que conduzcamos coches chinos o de la India (ahí está Tata). Aunque nos cueste creerlo, lo mismo decíamos de los coches japoneses y coreanos, y ahí están, copando un segmento de mercado importante (y en cuanto a la gama alta, ya podemos prepararnos a la invasión de otro gigante BRIC, India, pues Tata está interesada en la compra de Jaguar y Land Rover)
Así que, revisa tus planes de marketing y tu estrategia si no has tenido en cuenta a China o India, ya sea como cliente, como competencia directa o como proveedor.

sábado, 1 de septiembre de 2007

China, ese gran desconocido


Acabo de volver de mis vacaciones por China. Es la segunda vez que viajo por este gran país (grande en extensión y por el poder económico que representa), por el que siento una creciente curiosidad y una mezcla de admiración y rechazo. Admiración por su increíble pasado y por la evolución que le está llevando a convertirse en la gran potencia del siglo XXI y rechazo por su desprecio a los derechos humanos más elementales, y por el poco aprecio que parecen sentir los chinos por sus semejantes (más detalles otro día).

A lo largo de una serie de posts voy a transmitiros una serie de reflexiones sobre el dragón asiático y la actitud de nuestra sociedad occidental y nuestros empresarios ante este país y su vertiginoso crecimiento que, como todo en la vida, supone tanto una amenaza como una oportunidad.

Cuando todo el mundo habla de China y del lugar que ocupa en la economía mundial, lo primero que sorprende es lo poco que sabemos sobre este país y su gente, que representan el 20% de la población mundial. Se dice pronto, pero 1 de cada 5 personas del planeta es china, y tiene una visión del mundo completamente distinta de la nuestra. Cuando la UE tiene una población de unos 450 millones, y EEUU y Canadá suman unos 330, el mundo “occidental” desarrollado, en el que podemos incluir Australia y Nueva Zelanda (que me perdonen los lectores latinoamericanos) con unos 820 millones de habitantes, no representa ni un 15% de la población del planeta, y sin embargo pretendemos marcar el rumbo del mundo sin tener en cuenta los intereses y opiniones de la basta mayoría de sus habitantes.

Parece una reflexión gratuita, una perogrullada, pero cuando hablas con la gente da la sensación de que Asia no existe. ¿Quién marca en esta economía globalizada los libros que se leen, la música que escuchamos, las películas que vemos o los patrones de la moda? No es Asia, me temo, y sin embargo suponen más de la mitad de la población.



Y digo que los ignoramos por lo poco que sabemos de ellos y el poco interés que mostramos, dada la gran diferencia que existen entre nuestras culturas. Me diréis que la música, el cine y la literatura está dirigida por el mundo anglosajón, y es cierto, pero yo voy más allá, pues no nos cuesta aceptar Harry Potter, el Señor de los anillos o Madonna, como algo propio, porque nosotros formamos parte de ese mundo occidental, pero sin embargo no conocemos a Jay Chow ni hemos hablar de Wang Lee Hom, quienes llenan más conciertos que Julio Iglesias en sus mejores momentos.

Lo curioso es que ni les conocemos ni nos importa, por que no les entendemos. No es nuestra cultura. Curioso, gusta Britney Spears, aunque no sepas inglés, y no gusta Jay Chow, que es igual de empalagoso. ¿por qué?

No tengo la respuesta, pero sospecho que es porque nos creemos el ombligo del mundo. Por “nos” me refiero a Occidente. Nos creemos la cuna de la civilización (aunque surgiera en oriente medio) y con derecho a marcar el ritmo al que deben bailar el resto de las culturas ajenas a la nuestra. Lo malo es que somos minoría y nos estamos anquilosando y acomodando en nuestro alto nivel de desarrollo, mientras que la gran mayoría que vive en Asia, tiene unas ganas increíbles de superarse, de crecer y convertirse en una gran potencia.



6.300 millones de habitantes, y solo la India y China representan más de un tercio de la población mundial, ¿verdaderamente pretendemos pensar que somos el centro del mundo? ¿cuándo nos daremos cuenta que Occidente no va a dirigir este mundo globalizado por más tiempo? Me imagino que tarde. Lo malo es que a pesar de los intentos de imitación y adaptación a los valores culturales de los occidentales por parte de los asiáticos, acabaremos llegando a una polarización cultural, entre Oriente y Occidente, y la balanza del poder se acabará inclinando hacia Oriente a medida que vayan ganando más poder económico y político.